Con la presencia de por lo menos 700 alcaldes de todo el país, se
lleva a cabo desde hoy miércoles 17 de abril en Cartagena el Congreso Nacional de Municipios,
evento que será clausurado el próximo viernes por el presidente Juan
Manuel Santos. Y el clamor parece ser el mismo de siempre: más autonomía
y descentralización para estos entes territoriales, los más cercanos a
la ciudadanía y donde se siente de verdad las carencias y necesidades de
la gente.
En diálogo con El Espectador, el director ejecutivo de la
Federación Colombiana de Municipios, Gilberto Toro Giraldo, advierte
que desde el Gobierno Central existe mucha desconfianza y
estigmatización, y plantea algunos de las propuestas que se le harán al
jefe de Estado: una contrarreforma al nuevo sistema de regalías,
reelección inmediata o ampliación del período institucional y que se
flexibilice la aprobación de los proyectos de desarrollo local. Claro,
también habló del proceso de paz y del apoyo condicionado a éste.
Pasan
los años, pasan los gobiernos y el panorama sigue siendo el mismo:
abandono y falta de atención del Gobierno Central para con los
municipios. ¿Qué es lo que piden ustedes exactamente?
Es claro: si
el Gobierno cree en la autonomía y en la descentralización tiene que
devolver la confianza a los alcaldes y alcaldesas del país. Y tiene que
contribuir con hechos concretos como, por ejemplo, devolverle a los
municipios la competencia en agua potable o en educación.
Queremos
también que el Gobierno Nacional reconozca las competencias y la
autonomía que deben tener los municipios en la prestación de algunos
servicios de salud. Queremos que en materia de vías terciarias, los
recursos lleguen a los municipios para que los alcaldes, concertadamente
con las juntas de acción comunal, los aplique dónde están los problemas
reales. En síntesis, buscamos que se vuelva entregar a los alcaldes la
responsabilidad que el Constituyente Primario quiso: que el municipio,
como la entidad más cercana del Estado con la gente, pueda responder de
una manera ágil, eficiente y oportuna a sus necesidades.
¿Cuándo pide autonomía en algunos servicios de salud a qué se refiere?
Actualmente
en Colombia hay solo cinco ciudades con hospitales de alta complejidad,
a donde hay que llevar a los pacientes más críticos. No tenemos
telemedicina, ni transporte aéreo médico. La gente se muere porque no
aguanta ni siquiera la respuesta a una tutela. Las noticias informan de
las muertes en las grandes ciudades porque son inocultables; por eso
conocemos que la gente se muere en las puertas de los hospitales por
falta de atención. Pero esa situación es mucho grave en todos los
municipios del país.
No pretendemos que en cada municipio haya un
hospital de segundo o tercer nivel, pero sí tiene que haber uno de
primer nivel o un centro de salud bien dotado que cuente con la
capacidad de atender en primera instancia las enfermedades que no
requieren una amplia complejidad en su atención. Pero además,
necesitamos que haya programas de prevención, y para eso los municipios
deben tener los recursos y la capacidad de ejecutar los programas para
evitar que la gente se enferme.
Todo eso nos lo han quitado.
Adicionalmente, necesitamos que en los municipios no haya médicos
rurales sino médicos de verdad, pero para poderlos llevar hay que
pagarles bien. Son muchos temas y lo cierto es que pretender desconocer
la importancia y el rol que tienen los municipios para la mejor
prestación de los servicios sociales del Estado es un despropósito y una
equivocación. Por eso es que muchos programas no están dando
resultados.
¿Cómo cuáles?
Por ejemplo en agua potable. Se
avecina ya el plazo para ver si Colombia cumplió con las metas del
milenio y perdimos seis años en materia de llevarle cobertura y agua
potable a todos los municipios del país. El Gobierno anterior no nos
quiso hacer caso cuando le dijimos que los planes departamentales de
agua estaban destinados al fracaso. Nosotros siempre dijimos que desde
los gobiernos departamentales no se podían resolver los problemas de los
municipios.
Me habla del Gobierno anterior, ¿y el de ahora que ha hecho frente a eso?
Pues
hoy parece que la solución es más dura que la enfermedad, porque
resulta que los recursos se los quitaron a los departamentos y se los
llevaron para entidades del gobierno central. Para que haya desarrollo y
bienestar no hay que inventar la rueda, eso ya está inventado. Los
países más desarrollados han demostrado que entre más descentralización y
más autonomía hay más bienestar y desarrollo, pero en Colombia, de
entrada, desconfiamos de los alcaldes y alcaldesas. Pareciera que fuera
de Bogotá todos son corruptos y eso es gravísimo para la
institucionalidad.
Por cierto, la propuesta de la reelección
inmediata de alcaldes sigue en pie. ¿Será que esta vez sí hay ambiente
en el Gobierno y en el Congreso para sacarla adelante?
Creo que el
presidente Santos le quiere apostar a tener una buena relación con los
alcaldes del país y que el Congreso es consciente de que son unos
líderes muy importantes a la hora de ayudar a que el ejercicio
democrático les de buenos resultados. Por tanto, no pueden desconocer el
clamor que hemos planteado de que se den reformas concretas. Estos
alcaldes son elegidos por cuatro años, pero en realidad tienen
gobernabilidad de un año y seis meses por lo de la Ley de Garantías en
las elecciones al Congreso o la demora en la aplicación del nuevo
sistema general de regalías. Es absurdo y la gente no lo entiende, y lo
que cree es que el alcalde es un incumplido, cuando en realidad ni ha
tenido tiempo ni recursos para trabajar. Por eso estamos planteando que
se considere seriamente que para fortalecer la gobernabilidad y la
democracia y para lograr condiciones reales de desarrollo, se apruebe la
reelección inmediata o se amplíe el período, no solo de los alcaldes
sino de todos los servidores públicos, desde el presidente, pasando por
gobernadores y alcaldes, además de concejos y asambleas.
¿Ampliar el período a seis años, como lo propuso la exsenadora Piedad Córdoba y ahora el Partido Conservador?
A
nosotros nos parece muy lamentable que haya personas que quieran
apropiarse de iniciativas que vienen de largo plazo. La de ampliar el
período a seis años es una propuesta que viene de la Federación
Colombiana de Municipios. Los alcaldes están padeciendo las
consecuencias de no tener un período adecuado para sacar adelantes sus
planes de desarrollo.
O sea que el proyecto de Nuevo Régimen Departamental, aprobado recientemente en el Congreso, es un saludo a la bandera…
Ayudó
en algo, por ejemplo, se avanzó en el tema de los Contratos Plan, que
ayudan mucho a integrar los niveles del Estado para que aporten los
recursos que apunten a resolver problemas concretos en las regiones.
También el tema de la asociativitad municipal es bueno. Pero yo sí creo
que se quedó corto frente a todo lo que necesitan los municipios para
garantizar una buena gobernabilidad.
Los municipios siguen pidiendo una revisión del nuevo régimen de regalías, ¿exactamente en qué sentido?
Pedimos
dos cosas: primero, que se conserve en el actual sistema esa
redistribución equitativa de los recursos, es decir, que los municipios
que nunca recibían regalías ahora tengan esa posibilidad. Incluso los
grandes municipios productores ya aceptaron eso. Pero lo que no podemos
aceptar es que esos recursos lleguen tan condicionados y tan amarrados,
tan sometidos a unos órganos colegiados de administración y decisión
(OCADS) donde el alcalde es minoritario y está a merced de los caprichos
de los funcionarios de Planeación Nacional o del gobernador, con el
agravante de que hay sitios donde el alcalde no tiene una buena relación
con el gobernador. Creemos que esa es la expresión máxima de
desconfianza con los alcaldes y evidencia que hay una estigmatización.
Mejor dicho, quieren una contrarreforma al sistema de regalías…
Así
es, una contrarreforma constitucional que elimine los OCADS. No importa
que se mantenga el tema de los proyectos, que los tengan que hacer los
municipios, que haya que demostrar que se cumplió con todas las
condiciones y que ejecute los recursos con autonomía. De otro lado,
queremos que mientras se hace esa contrarreforma se garantice que va a
haber flujo efectivo para los recursos aprobados, porque es un hecho y
un indicador grave que en 2012 no se hubiese ejecutado un solo peso en
obras de impacto local.
¿Y la segunda petición? Nos parece
que es muy importante que se flexibilice la aprobación de los
proyectos. La ley lo que dice es que el único requisito que se debe
cumplir es que el proyecto este incorporado en el plan de desarrollo
local y debería ser así, no como está sucediendo hoy en día, que las
entidades del orden central no hacen sino poner trabas.
¿Cuál es la postura de los alcaldes del país frente al proceso de paz entre el gobierno Santos y las Farc?
Los
alcaldes y alcaldesas están de acuerdo y el clamor de la gente es que
queremos la paz. Desde el principio hemos respaldado al presidente pero
también hemos advertido que esa paz no puede ser a cualquier precio. Lo
que se quiere es que estos señores asuman la responsabilidad histórica,
social y política que tienen por el tanto daño que le han hecho al país.
Las Farc no pueden aparecer ahora como si fueran ángeles o los Robin
Hood que el Estado injustamente combatió. Debe haber perdón pero no
olvido y un mínimo de responsabilidad y de consecuencias por las
acciones violentas que cometieron contra la población civil.
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