Opinión. Chile, democracia regional "en la medida de lo posible"

Por Iván Borcoski González.

En la línea de lo que denominó como “revolución descentralizadora” anunciada por Piñera en su discurso del 21 de mayo de 2010, el Ejecutivo firmó recientemente dos proyectos que se orientan al fortalecimiento de las regiones. Uno de ellos, el que ha tenido más eco en la opinión pública, se refiere a la elección directa de los Consejeros Regionales. De prosperar éste proyecto, se ubicará  en lo que ha sido la tónica de la democracia chilena y tendremos Democracia Regional “en la medida de lo posible”.

Recordemos  que en el año 2003, el entonces ministro del interior José Miguel Insulza informaba que el presidente Lagos enviaría al Congreso las reformas constitucionales para profundizar la descentralización y la autonomía regional.

Cuánto hemos avanzado desde entonces?  Creo que poco.

Ciertamente la Descentralización y el Desarrollo Regional son temas controversiales con defensores y detractores que se polarizan transversalmente en todo el espectro político nacional. Pero ¿por qué se avanza tan lento en estas materias? ¿Es que acaso se le teme a profundizar la democracia?  Será que la tradición centralista es tan poderosa que entorpece y bloquea cualquier intento descentralizador?

Clarifiquemos de qué estamos hablando cuando hablamos de Descentralización y Desarrollo Regional. En primer lugar,  estamos hablando de una política de Estado y no de una política de gobierno. Es necesario construir acuerdos, generar el sentido común de que el potencial de desarrollo de nuestro país está en las regiones, potencial de desarrollo que no se crea ni se agota en el centro.

En segundo lugar, estamos hablando del tipo de Estado que queremos pues las tareas de desarrollar nuestro país requieren de la modernización del mismo y, observando experiencias internacionales,  vemos que las sociedades avanzadas que han conseguido altos niveles de vida para sus habitantes, están establecidas sobre la base de un Estado Descentralizado donde se comparte el poder y las comunidades locales y regionales eligen a sus autoridades y definen colectivamente sus proyectos de futuro.

Para que no tengamos una democracia regional “en la medida de lo posible ¿Qué debiera contener una “revolución descentralizadora” de profundo sentido democrático?   Por una parte, una Descentralización Política con dos líneas de gobierno, es decir un Gobierno Regional conducido por un Presidente Regional electo por los ciudadanos de la respectiva región, con Consejeros Regionales también elegidos democráticamente y un Gobierno Interior nominado por el Presidente de la República (según el proyecto de ley en comento, tendremos Consejeros Regionales elegidos democráticamente pero seguiremos con un Intendente Regional nominado por el poder central). Y por otra parte debe contener  una Descentralización Administrativa, que implique entregarle autonomía a los servicios públicos regionales.

Condición sine qua non es la Descentralización Fiscal, sobre la base de una Ley de Rentas Regional y presupuestos desagregados por región. No basta con “regionalizar” el presupuesto nacional, hay que construir y definir el presupuesto desde las regiones.

En cuanto a quienes se oponen a las políticas de descentralización argumentan generalmente que no hay capacidades técnicas instaladas en regiones, por ello se requieren incentivos para evitar la fuga de talentos de las regiones al centro,  así como para atraer profesionales y técnicos. Las universidades regionales tienen también una gran tarea, cual es contribuir a pensar la región,  a asesorar técnicamente en proyectos de desarrollo y a constituirse como centros de desarrollo intelectual y tecnológico con base y arraigo territorial.

Como se puede apreciar, ninguna de estas propuestas atentan contra la seguridad nacional ni contra la unidad del territorio o la estabilidad del Estado, como podrían argumentar los defensores del centralismo.

Finalmente, se debe señalar que en Chile se ha ido produciendo un alejamiento de los ciudadanos a la política y un Estado Descentralizado puede contribuir  a relegitimar la actividad política, acercando el poder de decisión a las personas.

Reconstruir la política, la confianza de los ciudadanos y el tejido social, requiere que asumamos estas tareas ¡de verdad! Las tareas de desarrollo local y regional, las tareas a nivel municipal y comunal deben ser una preocupación esencial de quienes actúan en política. De lo contrario seguiremos con nuestra democracia de baja intensidad, con nuestra democracia “en la medida de lo posible”.


Iván Boscoski González es Concejal de la Comuna de El Bosque, Vicepresidente de la Asociación Chilena de Municipalidades y Secretario Nacional de Desarrollo Regional y Local del Partido Socialista de Chile.