Latinoamérica ostenta en estos tiempos un triste primer lugar en el ranking de la violencia según la revela un estudio del Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal . El informe del Consejo Ciudadano -creado en el 2002 para hacer propuestas en materia de seguridad- está hecho en base a estadísticas que aparecen en internet sobre ciudades de más de 300 mil habitantes.
Según el estudio, la ciudad más peligrosa del mundo es San Pedro Sula (Honduras). Cinco de las 10 ciudades más violentas del mundo son mexicanas. Y 40 de las 50 urbes con mayor cantidad de asesinatos en relación a su población son de nuestro continente.
La ciudad más peligrosa del mundo resulta ser la hondureña San Pedro Sula, con una tasa de 159 homicidios por cada 100 mil habitantes, un triste privilegio que durante los últimos tres años tuvo Ciudad Juárez, la urbe mexicana agobiada por las guerras del narcotráfico y tristemente famosa en el planeta por la cantidad de asesinatos de mujeres, que ahora ocupa el segundo puesto con 148 ejecutados.
México tiene el 50 por ciento de las diez ciudades más violentas. Una condición que, además de Ciudad Juárez, ostentan Acapulco, con 128 homicidios; Torreón, con 88; Chihuahua, con 83; y Durango, con 80, siempre cada 100 mil habitantes.
El listado de las diez primeras se completa con Maceilo, del estado de Alagoas, en Brasil, con 135 muertes; el Distrito Central de Honduras, con 99; la venezolana Caracas, con 98; y Belem, también de Brasil, con 78.
El relevamiento también hace referencia a las 50 ciudades más violentas del mundo y allí, como se dijo, aparecen 40 de la región latinoamericana con la siguiente distribución: 14 de Brasil, 12 de México y 5 de Colombia, entre ellas.
Los autores de la investigación estiman que algunas cifras de los homicidios podrían ser inclusive más altas que las detectadas, porque hay evidencias de adulteraciones por parte de las fuentes oficiales que habitualmente informan sobre estas muertes, para aparentar una magnitud de la violencia menor a la real.
La clave en la lucha contra la violencia está en la disminución de las desigualdades, la reducción de los índices de armas por habitante y el control del narcotráfico, principal actor de la mayoría de los hechos.
Fuente


