Ciudades fronterizas.

Por Fernando Carrión M.

Las ciudades no pueden existir aisladamente. Mientras en sus orígenes la relación de las urbes con el campo fue su razón de ser, hoy es imposible comprenderlas por fuera de su esencia interurbana, más aún en las regiones transfronterizas. Las relaciones entre las ciudades de frontera conforman sistemas urbanos que las estructuran -según las características de los estados partes- bajo la lógica de la asimetría complementaria; esto es, que las diferencias existentes entre los lados de las fronteras permiten su integración porque son funcionales entre sí. En esa perspectiva, dos elementos son claves: las economías de frontera crecen, porque la separación de los Estados ayuda al delito y frena a lo legal, y porque los poderes locales son fortalecidos por los procesos de descentralización.

En América Latina vemos que la integración-separación de las fronteras se constituye a partir de sistemas urbanos plurinacionales, adoptando la forma de una cremallera. En los lugares donde se encuentran dos Estados operan ciudades binarias o binucleares, como es el caso de las ciudades de la frontera Estados Unidos-México. Este sistema interurbano está compuesto por 22 ciudades intermedias, 11 a cada lado, donde sobresale la situación de la Ciudad Binaria Juárez-El Paso. El binomio opera a la manera de una Metrópoli, donde la línea divisoria señala hasta dónde va Ciudad Juárez y desde dónde El Paso; sin embargo de esta unidad urbana, cada una de las partes son diversas, tanto que la primera tiene una tasa de 280 homicidios por 100 mil habitantes y en El Paso no llegue a uno.

Existen fronteras donde coinciden tres Estados a través de las respectivas ciudades; es el de mayor visibilidad el caso de la llamada "Triple Frontera". En un mismo territorio se encuentran tres ciudades que producen la integración de tres Estados: Foz de Iguazú en Brasil, Ciudad del Este en Paraguay y Puerto Iguazú en Argentina; que lo que las separa es un río Paraná y lo que las integra es la dinámica interestatal. Esta ciudad Trinuclear juega un rol muy importante en el proceso de transformación del contrabandista internacional en traficante global.

Otra frontera interesante es aquella que encuentra cuatro países con una base urbana compuesta por cuatro ciudades; allí está Manaos en Brasil, Iquitos en Perú, Leticia en Colombia y Sucumbíos en Ecuador que, a diferencia del ejemplo anterior, no logran conformar una ciudad sino un sistema urbano, que nace del río convertido en la base material de integración. La búsqueda del Pacífico que hace el Brasil permite pensar en un futuro común de las cuatro ciudades, debido a la carretera Manaos-Manta; pero también, en sentido contrario, por la necesidad de controlar el flujo de narcóticos al Brasil, hoy convertido en un gran consumidor de coca. Estos sistemas urbanos particulares empiezan a ser administrados localmente produciendo, por ejemplo: un importante debate sobre el Área Metropolitana de Ciudad Juárez-El Paso; la firma de convenios de hermanamiento entre Manaos-Leticia-Iquitos-Sucumbíos: la constitución de una Asociación Municipal fronteriza con 45 municipios en la zona sur ecuatoriana y norte peruana; o el caso de Tulcán-Ipiales que administran mancomunadamente algunos servicios. En otras palabras, son sistemas urbanos con alta potencialidad, siempre y cuando, se los entienda como elementos de integración que deben ser fortalecidos.


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